Los celos en los perros

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Las personas que tienen perros o que alguna vez han tenido uno como mascota, entenderán de lo que vamos a hablar. En ciertas ocasiones en las que el dueño de la mascota está con su pareja, un amigo u otra persona y se acercan, se abrazan o se dan un beso, el perro ante esta  situación tiene como primera reacción el interponerse entre las dos personas.

Claramente, todos interpretaremos este comportamiento como una reacción de celos. Y aquí es donde se abre el debate, respecto de si los perros pueden ponerse celosos o los celos son algo inherente a la conducta humana. Es de esto de lo que hablaremos en el día de hoy y para la sorpresa de muchos, efectivamente, los perros pueden ponerse celoso. ¿No nos crees? Hay estudios que lo comprueban.

Los celos en los perros

El primero en pronunciarse sobre este tema fue Charles Darwin en 1871 que habló sobre su teoría de los celos en perros. El principal fundamento de esta teoría es que los perros pueden experimentar casi las mismas emociones que los seres humanos.

Pese a este pronunciamiento, fueron muchos los científicos que no concordaron con estos presupuestos, porque consideraban que los celos son emociones complejas que para experimentarlas se quiere de una capacidad cognitiva compleja, con la que los perros no podrían contar.

Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón a Charles Darwin por en la actualidad se ha llevado adelante un estudio del tema por Psicólogos de la Universidad de California, dones se llegó a la conclusión de que efectivamente que los perros pueden experimentar la emoción de los celos.

Prueba realizada por Psicólogos

El estudio realizado por este grupo de psicólogos consistió en una prueba con una muestra de 36 perros, que participaron cada uno con sus respectivos dueños. A éstos últimos fue a los que se les dio la consigna de hacer mimos a un perro de peluche que se les daba, que jugaran con él y le dieran su atención. Todo esto debía hacerse delante de sus perros reales y los psicólogos estarían atentos a la reacción de los perros a esta situación. También se les pidió que jugaran con una linterna que se les daba y que usaran un libro que tenía sonidos.

Las reacciones de los perros frente a estas situaciones fueron muy diversas, aunque había algunas que prevalecían.  Lo más común fueron los ladridos, los mordiscos y empujones a sus dueños  o al juguete con el que jugaban.  En función de esta situación, el grupo de psicólogos arribó a la conclusión de que lo que los perros estaban teniendo conductas agresivas, que intentaban  llamar la atención de sus dueños y además  aumentaron el interés por ellos, sobre todo  cuando vieron que  ese otro perro recibía el afecto que antes les correspondía a ellos mismos.

Entonces… ¿Los perros pueden ponerse celosos?

La conclusión a la que llegaron este grupo de psicólogos es que los perros con sus conductas agresivas y llamados de atención quisieron defender lo que es una relación social importante para ellos, es decir la relación con sus dueños. De todos modos, aunque no se puede determinar específicamente qué es lo que sintieron los perros en el momento en que veían a su dueños dándole afectos a otro perro, si puede entenderse que sus conductas y el defender esa relación es lo que todos entendemos por celos, es decir cuando una relación que uno estima está en riesgo por la entrada de un tercero.

Para terminar, vale aclarar que los resultados de este estudio podemos comprobarlo cada uno en nuestras casas, porque es así como sucede.